Cabecera Cristo de Zalamea
PIE NEUROLÓGICO I

Distinguiremos 2 grandes grupos:

  1. Las distonías, ligadas al desequilibrio muscular, resultantes de una parálisis (pie paralítico), o bien de una contractura (pie espástico).
  2. Las distrofias, caracterizadas por trastornos neurotróficos, cutáneos y óseos del pie (osteoartropatia neurológicas); actualmente es más frecuente encontrarlas en el pie diabético.

PIE POLIOMIELÍTICO

Esta enfermedad es bastante rara desde la utilización de la vacuna. Las parálisis con secuelas en los músculos de pie eran frecuentes (84%), bilaterales en una tercera parte de los casos.

Todos los músculos podían estar afectados:

  • Tibial anterior 80%
  • Peroneo lateral largo 60%
  • Extensor largo de los dedos del pie 55%
  • Extensor largo del hallux 40%
  • Peroneo lateral corto 40%
  • Tibial posterior 35%
  • Flexor largo de los dedos del pie 25%

La parálisis de estos diferentes músculos va a crear un desequilibrio dinámico que ocasionará deformidades.

Estas deformidades evolucionan en 3 fases: Reductible, retracción y deformidad ósea. Las diferentes parálisis van a engendrar diferentes tipos de deformidades:

  • En el plano sagital: Pie equino o pie talo. Pie cavo o pie plano.
  • En el plano transversal: Pie varo o pie valgo.

Estas deformidades elementales se combinan a menudo; la más frecuente de éstas combinaciones es el pie equino varo, que suele ser una patología congénita.

TRATAMIENTO

El tratamiento de estas parálisis depende de varios factores: estados de los miembros superiores, estado se las caderas y rodillas, fragilidad del esqueleto y trastornos tróficos osteocutáneos.

Provisional o definitivamente se pueden considerar varias soluciones: corrección manual, corrección instrumental u ortopédica y corrección quirúrgica.

En cirugía fueron descritas numerosas técnicas; su indicación depende del grado de minusvalía, del estado evolutivo y del tipo de parálisis:

  • Corrección de deformidades fijas (alargamiento tendinoso y liberación de partes blandas). Estabilización pasiva (tenodesis, artrodesis, artroresis).
  • Cinematización por trasplante tendinomuscular, que será diferente en función del tipo de deformidad.

El tratamiento quirúrgico del pie paralítico es delicado y requiere, por parte del cirujano, una gran experiencia a la hora de dictaminar el tratamiento y de escoger la técnica más adecuada.

En cualquier caso y sea cual fuere el tratamiento designado, la radiofrecuencia en sus modos capacitivo y resistivo, suponen una gran mejora de resultados al ayudar en las manipulaciones, elongaciones, tracciones y readaptaciones de la musculatura tanto en la fase preoperatoria, como en el periodo postoperatorio.

PARÁLISIS DEL NERVIO SURAL

Esta afección es frecuente y es la responsable de una deformidad en equino varo. La afección del nervio tibial posterior es más escasa. El nervio sural es el que controla la dorsiflexión de pie. Su parálisis es responsable de un trastorno de la marcha llamado “steppage”. La flexión de la rodilla compensa la caída de la punta del pie. La mayor parte de estas afecciones del sural son traumáticas:

  • Ulceras.
  • Fracturas de la extremidad superior de la tibia y peroné.
  • Esguince externo o luxación de rodilla.
  • Luxación o fractura del cotilo.

Otras afecciones no son traumáticas:

  • Ciática paralizante.
  • Sinovitis de forma reumática o quiste sinovial.
  • Tumor óseo o nervioso.
  • Parálisis postural.

TRATAMIENTO

Los tratamientos de estas afecciones del nervio sural son diversos. A veces, unas ortesis dinámicas permiten una buena tolerancia o una mejora de esta afección. En algunos casos, pueden ser previstas por injerto o sutura reparaciones de la continuidad nerviosa.

La cirugía paliativa se dirige a las lesiones definitivas o mal toleradas. La técnica utilizada con mayor frecuencia asocia una estabilización por artrodesis de la articulación subastragalina y mediotarsiana con un trasplante del tendón del músculo tibial posterior a través de la membrana ósea sobre el dorso del pie (Watkins y Jones). Este tipo de intervención conlleva una reeducación larga y combinada de muchas técnicas y procesos. (Manipulaciones activas, pasivas, propiocepción, tens, radiofrecuencia capacitiva y resistiva, neuromodulación, etc.)